¿Merece la pena comprarse un móvil barato?

En los últimos 2 o 3 años, los móviles que rondan la frontera de los 100 euros se han multiplicado como esporas. ¿Merece la pena comprarse uno de estos teléfonos? Aquí en el blog casi siempre hablamos de móviles de gama media que se mueven en un rango de precio asumible, pero ¿qué pasa si nos ponemos a rebuscar en el fondo del armario? ¿Podemos encontrar un producto de calidad?

Lo primero que tenemos que aclarar es que la diferencia con un terminal de gama alta siempre va a estar ahí. Cuando un fabricante consigue sacar al mercado un teléfono de 150 euros, debemos asumir que no vamos a encontrar la misma experiencia que en un terminal de 700 lereles.

Para lograr ese precio el fabricante tiene que hacer ciertos “recortes”, normalmente en el apartado de componentes, y eso es lo que veremos a continuación. Pero no todo es negativo, la gama media más barata y la gama baja ha evolucionado hasta tal punto que ya resulta una alternativa fiable para muchísima gente.

Ventajas y desventajas de comprarse un smartphone barato

Supongamos que tenemos decidido comprar un teléfono económico. Estamos cansados de que nos sableen el bolsillo cada vez que cambiamos de terminal –según indican los estudios, esto ocurre cada 2 o 3 años-. Dicho esto, veamos cuales son las cosas buenas y las malas que tienen este tipo de smartphones, y así entenderemos por qué son tan baratos realmente.

1. Olvídate de las pantallas AMOLED y los píxeles infinitos (malo)

Una pantalla realmente buena vale una pasta, y eso es de lo primero que se recorta cuando tienes que hacer un móvil barato. Lo más probable es que tengamos un panel con resolución HD o HD+, nada de pantallas AMOLED ni resoluciones a 2K.

Imagen: AndroidPIT

2. Las pantallas son mucho mejores que las de hace unos años (bueno)

Aun así, aunque tengas un móvil de menos de 100 todavía se verá mejor que tu antiguo Samsung Galaxy de hace 4 años. Si además tenemos presupuesto para tirar un poco más alto, la mayoría de móviles que rondan los 150€ ya vienen con resolución Full HD e incluso Full HD+.

3. Diseños elegantes y estilizados (bueno)

Una de las grandes evoluciones que han vivido los móviles chinos más baratos del mercado está en el diseño. Terminales con carcasas de aluminio, bordes redondeados y un aspecto que en general entran muy bien por la vista. Muchos móviles incluso traen pantallas infinitas, sin marcos, con notch y diseños que imitan el aspecto visual de los topes de gama más populares por una décima parte de su precio en tienda.

¿Quien diría que este móvil apenas llega a los 80 euros?

4. Dispositivos pesados (malo)

Prácticamente lo primero que tenemos que mirar antes de comprar un móvil muy barato es su peso. Es habitual que en la gama más baja los terminales sean mucho más pesados –de los 200 gramos para arriba- de lo que estamos acostumbrados a ver en otros rangos de precio, especialmente si tienen una buena batería. Eso no quiere decir que no haya dispositivos ligeros y baratos, pero abundan menos de lo que pudiera parecer a primera vista.

5. Hardware más barato: un rendimiento más moderado (malo)

Solo hay que mirar al procesador de un teléfono para saber si es un tope de gama o un gama baja que cuesta cuatro duros. Los chips son muy caros, y cuando toca recortar este es el primer elemento que sufre las consecuencias. Esto normalmente significa pasarse a un procesador Mediatek de rendimiento moderado.

6. Procesadores más eficientes (bueno)

En el pasado no era así, pero hoy en día, incluso los chips más baratos de Mediatek son capaces de mover un teléfono Android con relativa soltura. Si no somos usuarios hardcore y solo utilizamos el móvil para chatear, navegar, entrar en Facebook y ver algunos videos en YouTube, probablemente ni siquiera notemos la diferencia respecto a móviles cientos de euros más caros.

Os lo dice alguien que ha estado con un móvil de 100 euros montando un Mediatek 6750T durante un año, y la mar de contento. Los resultados en Antutu no serán demoledores, pero les dan mil vueltas a los topes de gama de hace unos años.

7. Peores cámaras (malo)

El principal motivo para comprarse un buen móvil suele ser la cámara. En las gamas menos pudientes esto es algo contra lo que no se puede luchar. Especialmente, las fotos de noche y con poca iluminación son un horror el 99% de las veces, y ahí no hay mucho más que rascar.

La cámara siempre es el eslabón más débil.

8. Buenas fotos cuando las condiciones son óptimas (bueno)

Eso no quiere decir que los móviles baratos saquen malas fotos. En líneas generales son bastante eficientes con la cámara cuando tenemos una buena iluminación durante el día. Además, las lentes han evolucionado de tal forma que incluso el móvil más cutre es capaz de sacar instantáneas decentes si el tiempo acompaña.

9. Pocos extras: nada de NFC, sensor de infrarrojos o similares (malo)

Cuando hay que sacar la tijera a pasear los extras son los primeros en desaparecer del cuadro de especificaciones. Cosas como la inteligencia artificial, la conexión NFC o el sensor de infrarrojos para controlar la TV desde el móvil simplemente dejan de tener cabida en el presupuesto.

10. Una mejor relación calidad-precio (bueno)

Lo bueno de los móviles cutrecillos es que las compañías no se gastan mucho dinero en promocionarlos. ¿Sabéis cuánto cuesta fabricar un Samsung Galaxy o un iPhone? Para que os hagáis una idea, los costes de producción del Samsung Galaxy S8 no llegaba ni a los 300 euros.

Con terminales de gama media-baja tenemos la ventaja de que casi todo el dinero invertido se van a cubrir los gastos de producción, lo que significa que dejamos de pagar los costes de publicidad y marketing del dispositivo. Consecuencia directa: una relación calidad-precio mucho más ajustada al coste de fabricación real del producto.

11. Conectividad limitada (malo)

¿Sabíais que no todos los móviles –especialmente los chinos- son compatibles con todas las operadoras? Puede que tengas contratada una conexión 4G, pero si tu móvil no es compatible con las bandas LTE en las que opera tu proveedor de Internet te vas a quedar con las ganas.

En España no suele haber mucho problema en este sentido, y los móviles baratos cada vez soportan más redes, pero nunca está de más echar un vistazo al apartado de redes compatibles antes de comprar un smartphone.

12. RAM y espacio interno igual que en un tope de gama (bueno)

La memoria RAM es uno de los componentes más baratos de un smartphone, y hoy en día es fácil encontrar 4GB de memoria RAM incluso en los móviles más baratos. Exacto, la misma RAM en un teléfono de 100 euros que en un Samsung Galaxy recién salido del horno. La dupla 4GB+64GB se ha estandarizado también en la gama baja, lo que significa que tenemos el mismo espacio de almacenamiento que en el iPhone de nuestro primo pijo el del pueblo.

Corolario: ¿A quién están orientados los smartphones baratos?

Con sus más y sus menos, la industria ha evolucionado una barbaridad en los últimos tiempos, y un móvil barato ya no es sinónimo de “chatarra”. Su vida útil seguramente será más corta y termine por fallar antes que un móvil de 700 euros, pero sinceramente: es una lotería que le puede tocar a cualquiera.

Hoy en día los móviles económicos responden realmente bien, y se presentan como una alternativa más que lógica para usuarios casuales o primerizos, como pueden ser los niños y las personas mayores. Lo más probable es que no reciban muchas actualizaciones (o ninguna) ni podamos instalarles ninguna custom ROM, pero si este tipo de factores no suponen un problema para nosotros, podemos ser felices con uno de estos smartphones, ya sea como teléfono “de transición” o como nuestro móvil de cabecera para el día a día.

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