Cómo cambiar la resolución y tasa de refresco en Windows 10

Si has cambiado de PC, has reinstalado Windows o directamente has decidido cambiar de monitor, una de las primeras cosas que querrás hacer es configurar la resolución de pantalla. Hay funcionalidades de Windows que con el tiempo se han modificado o directamente han ido desapareciendo -véase los salvapantallas personalizados-, aunque también hay ajustes que cada vez son más fáciles de realizar.

Cambiar la resolución de la pantalla en Windows 10 es tremendamente sencillo, y si eres gamer y quieres exprimir al máximo las posibilidades de tu monitor te interesará saber que la tasa de refresco (Hz) es otro de esos factores que puedes retocar sin tener que sacarte un master en ingeniería informática.

Cómo cambiar la resolución de la pantalla en Windows 10

Actualmente Windows 10 permite cambiar la resolución de pantalla de dos maneras distintas. Esta es la forma más rápida y directa de hacerlo si tienes un único monitor:

  • Haz clic derecho sobre el escritorio y selecciona “Configuración de pantalla”.

  • En el apartado “Escala y distribución” abre el desplegable “Resolución de pantalla”.
  • Selecciona la resolución que quieres aplicar entre todas las opciones disponibles.

  • El sistema hará una prueba y nos mostrará cómo quedaría la pantalla con la resolución elegida. Si estás contento con el cambio pulsa sobre “Conservar cambios”.

Si no estamos satisfechos podemos pulsar sobre “Revertir” y probar una nueva resolución. En caso de que la pantalla esté inoperable y no podamos pulsar el botón el propio sistema revertirá los cambios automáticamente pasados 15 segundos.

Ruta alternativa

Si tienes problemas para acceder al menú de configuración de pantalla de esta manera, prueba de la siguiente manera:

  • Pulsa sobre el botón de inicio y entra en el menú general de “Configuración” (icono con un engranaje).
  • Haz clic en “Sistema”.

  • Desde el menú lateral izquierdo pulsa en “Pantalla”.
  • Modifica la resolución de pantalla tal y como hemos visto en el punto anterior.

¿Por qué no puede establecer determinadas resoluciones (FullHD, 4K, 8K)?

A día de hoy Windows 10 es capaz de instalar automáticamente los drivers de prácticamente cualquier monitor del mercado. Aun así, si tienes un monitor 4K y el sistema no te permite elegir esta resolución es probable que los controladores de la pantalla no estén instalados.

Para solucionarlo, busca los drivers de tu monitor en la página web del fabricante e instálalos manualmente. Si sigues con problemas revisa los ajustes de tu tarjeta gráfica (es posible que tengas que instalar nuevos drivers para la GPU o que tu tarjeta simplemente no sea compatible con niveles de resolución tan elevados).

Cómo cambiar la resolución en Windows 10 si tenemos 2 o más pantallas

Si tenemos dos o más monitores conectados al PC, también podemos modificar la resolución de pantalla de manera individual.

  • Accede al menú de configuración de pantalla tal y como explicamos en los puntos anteriores.
  • En los ajustes de pantalla verás un dibujo con todos los monitores que tienes conectados. El monitor con el número “1” es el que el sistema considera como pantalla principal (si quieres puedes cambiar el orden y disposición arrastrando las pantallas y cambiándolas de lugar).
  • Dicho esto, haz clic sobre el monitor que quieres reconfigurar.

  • Ahora ve a “Resolución de pantalla” y selecciona la resolución deseada desde las opciones disponibles en el desplegable.

Si no sabes qué resolución elegir, selecciona el nivel de resolución marcado como “Recomendado” por el sistema para obtener la mejor experiencia posible.

Cómo cambiar la tasa de refresco de la pantalla en Windows 10

Otro factor determinante para una mejor calidad de imagen es la tasa de refresco de la pantalla, especialmente si vamos a usar el monitor para jugar a videojuegos.

  • Desde el escritorio, haz clic derecho con el ratón y selecciona “Configuración de pantalla”.
  • En el menú de la derecha, pulsa sobre “Configuración de pantalla avanzada”.

  • Por último, abre el desplegable de “Frecuencia de actualización” y selecciona la tasa de refresco deseada que quieres aplicar.

Ten en cuenta que una mayor tasa de refresco hará que todo vaya mucho más fluido, aunque también aumentará la carga del procesador. En este sentido es interesante encontrar un equilibrio que no afecte al rendimiento de nuestro PC. Experimenta con diferentes resoluciones de pantalla y tasas de refresco para encontrar la configuración que mejor se ajuste a tus necesidades.

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