Guía para evitar que roben tu identidad en las redes sociales

Cada año hay millones de víctimas por fraude y robo de identidad. Un número creciente debido a la importancia que toman las redes sociales y la poca precaución por parte de los usuarios que las frecuentan, bien sea por ingenuidad o por desconocimiento sobre cómo los ciberatacantes pueden robar toda tu información.

Para que nos hagamos una idea, según un estudio del Eurostat de 2018, un 7% de los internautas españoles afirmaron haber sido víctimas de un robo o usurpación de identidad. Una cifra espeluznante si tenemos en cuenta que prácticamente todos los ciudadanos españoles tienen al menos un teléfono con acceso a Internet. Sin embargo, con esto no queremos invitarte a que abandones las redes sociales, ni mucho menos, sino que aprendas a identificar cuando estás frente a un posible ataque de este tipo.

Las redes sociales, todo un hervidero de datos personales

Para comenzar, debes entender que los ladrones de identidad están en búsqueda de información detallada como tu nombre completo, fecha de nacimiento, dirección de vivienda, número de registro social, número del permiso de conducir, dónde estudias o dónde trabajas. Y aunque no lo creas, esta información es la más fácil de compartir, sobre todo en las redes sociales.

Por ejemplo, puedes publicar fotos con el uniforme de tu empresa, sitios emblemáticos de tu ciudad, alguna factura de una compra que te pareció asombrosa. Lo que mucha gente no tiene en cuenta es que con esto aumentamos notablemente las posibilidades de ser víctimas de un robo de identidad. En una factura pueden ver tu número de identificación, o tu dirección. Con ver tu uniforme ya saben a dónde vas cada día y los sitios emblemáticos te posicionan en una localidad en particular. Y cuando te vas de viaje, simplemente estás anunciando que tu casa está completamente inhabitada.

Perfiles falsos: Cuidado con quién añades como amigo

Seguro puedes llegar a pensar que estamos siendo paranoicos y que tú solo compartes información con tus amigos. Pero, ¿solo aceptas a tu perfil de Facebook o Instagram a personas que si conoces? ¿Nunca has aceptado al amigo del amigo solo porque te pidió amistad, aun cuando no sabes quién es realmente? Este es el otro punto con el cual debes ser precavido.

Hay quienes se crean perfiles falsos tan solo para acceder a tu información privada. Otros, roban la identidad de tus amistades y, usan esa confianza para estafar. Una forma segura es llamar directamente a la persona en caso de que recibas mensajes de su parte que te parezcan sospechosos. Por ejemplo, si te piden dinero o alguna clave/contraseña, esto debería hacer saltar todas tus alarmas. Al fin y al cabo, son situaciones en donde la mayoría de veces significa que han usurpado el perfil de tu amigo o familiar.

Inicio de sesión en apps de terceros con tu cuenta de Facebook, Google o Twitter

Otro método que utilizan para robar tu información es a través de aplicaciones de terceros. ¿Has hecho alguna vez un test en Facebook donde primero tienes que iniciar sesión para saber la respuesta? Este es uno de los casos más claros donde estamos dando acceso a toda nuestra información sin saber qué harán con ella después.

En estos casos es recomendable entrar en Facebook, acceder a los ajustes de configuración (pulsa sobre tu foto de perfil y navega hasta Configuración y privacidad -> Configuración) y pulsando sobre la opción «Aplicaciones y sitios web» podremos ver todos los servicios y apps en los que hemos iniciado sesión con nuestra cuenta de Facebook.

Desde aquí también podremos eliminar el acceso a nuestra información por parte de las aplicaciones y sitios web.

Lo mismo pasa cuando descargas aplicaciones y no lees los permisos que están solicitando de tu teléfono. Estas aplicaciones, si tú lo permites pueden tener acceso a tus contactos, mensajes, fotos, archivos e incluso claves. Por ejemplo, si descargas una aplicación para tomar fotos, el único permiso que debe solicitar es el acceso a la cámara y a la galería para guardar las fotos. Sin duda tendrá todas las papeletas para ser una app maliciosa si por el contrario te solicita acceso al micrófono, tus archivos, contactos, y geolocalización, porque simplemente son funcionalidades que no concuerdan con el servicio que prestan.

Phising o la suplantación de identidad de servicios y entidades oficiales

Por otro lado, se encuentran los enlaces de tipo phishing. Su objetivo principal es que no te des cuenta de que están suplantando la identidad de una organización o sitio web, con la finalidad de que compartas información legítima con ellos. Por ejemplo, puedes recibir un correo electrónico del banco donde te piden que cambies la clave de acceso a tu cuenta porque está a punto de caducar, pero en realidad estás ingresando a una web que no es del banco. Hay que estar muy atentos, porque este tipo de emails y páginas web utilizan los mismos anagramas oficiales, diseño web y demás elementos para que no te des cuenta de que estás delante de una estafa.

En el ejemplo de esta imagen, tenemos un claro caso de phising: el hacker utiliza el logotipo de Paypal e intenta que le facilitemos nuestros datos inventándose la excusa de que nuestra cuenta está bloqueada. Si nos fijamos, veremos que email no proviene de @paypal.com.

Realiza el Phising Quiz de Google

Por tanto, antes de dar una contraseña o cualquier otra información personal verifica que el correo realmente pertenezca al banco comprobando la dirección completa del remitente. Comprueba también que el enlace pertenezca al dominio correcto y, si aún no confías en la fuente, siempre puedes llamar por teléfono para verificar y aclarar cualquier duda. Ten por seguro que todas las entidades te ayudarán a identificar si la comunicación recibida es legítima o no. En este sentido te recomendamos realizar el Test de Phising de Google para que pongas a prueba si sabes identificar cuando un correo es una estafa.

Conclusión

Para resumir, en las redes sociales debemos tomar las mismas precauciones que tenemos con las personas desconocidas en nuestra vida cotidiana. No dar información que pueda ser usada para robar la identidad, y mucho menos confiar al 100% en todo lo que leemos. Siempre es útil pedir una segunda opinión si tenemos una sospecha sobre un correo, un perfil, una aplicación e incluso un sitio web.

Antes de ceder los permisos a las aplicaciones que descargas, lee un poco sobre el desarrollador y en especial, cómo utilizan los datos que reciben. Por ley, todas las aplicaciones y sitios web están obligados a informar del uso responsable de tus datos: si no encuentras información detallada, lo mejor es que no instales la aplicación.

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