Como propietario de un blog pequeño me encuentro a ambos lados del espectro en lo que se refiere a la IA. Por un lado, veo diariamente cómo los bots intentan rastrear mi web sin mi consentimiento para extraer contenido con el que entrenar a sus grandes modelos de lenguaje (LLM).
Por otro lado, como autor independiente con recursos limitados, también aprovecho las ventajas de la IA. Algo que, en mi caso particular, me ha servido para dejar de usar tantas imágenes de stock y publicar visuales de mayor calidad.
Sin embargo, como ocurre con todas las tecnologías disruptivas, ahora mismo nos encontramos en el salvaje oeste en lo que a normativa IA se refiere. No hay leyes específicas que aborden el tema, y estamos dejando que las grandes empresas decidan lo que está bien y lo que está mal, lo que en la práctica se traduce en un “todo vale siempre y cuando a mi me venga bien”.
Regulación necesaria para un uso responsable de la IA en la sociedad actual
Para cuando nuestros políticos se pongan manos a la obra seguramente ya será demasiado tarde, y las leyes que entren en funcionamiento solo arreglarán el problema a medias. O lo harán crecer todavía más. Quien sabe.
En cualquier caso, me he tomado mi tiempo para darle una vuelta al asunto y plantearme 3 normativas sobre IA que garantizarían un uso responsable y respetuoso de la misma. Al menos, en lo que respecta a sus efectos más inmediatos y directos.

Primera ley
Es necesario indicar cuándo un contenido ha sido generado por IA, y si hay edición humana detrás. Así mismo, es obligatorio que haya supervisión humana para cualquier contenido generado íntegramente por IA.
En el estado actual de los grandes modelos de lenguaje las “alucinaciones” son un problema capital. Para evitar que internet se llene de datos erróneos o sin contrastar, cualquier contenido de carácter informativo debe ser revisado previamente por una persona. Además, el público tiene derecho a saber cuándo un contenido (imagen, texto o audio) ha sido generado por Inteligencia Artificial de manera parcial o total.
Segunda ley
La IA debe utilizarse como una herramienta de apoyo, y por tanto, no se puede usar para reemplazar el puesto de trabajo previamente ocupado por una persona.
Se aplicarán diferentes normas para pequeñas y medianas empresas, que sí podrán usar la IA como solución cuando no puedan contratar a una persona para un determinado trabajo.
Estamos ante una tecnología tremendamente poderosa que debería beneficiar a toda la sociedad de manera igualitaria.
Tercera ley
Habrá una retribución (ya sea económica o dando visibilidad) a los autores originales cuyo contenido ha sido utilizado para entrenar IAs. Si queremos que siga habiendo contenido generado por humanos para entrenar y mejorar las IAs debemos incentivar la creación de contenido original.
Europa lleva años protegiendo a los usuarios en internet: ha llegado el momento de poner el foco en los autores. Ellos también necesitan ser protegidos. Así mismo, debería existir un sistema para reportar contenido IA no autorizado por el autor original en el que está basado dicho contenido.
Conclusiones
La Inteligencia Artificial es una tecnología que ya está alterando nuestra sociedad en multitud de aspectos, tanto positivos como negativos, que crecerán exponencialmente en los próximos años.
Por tanto, es necesario establecer unas normas de uso mínimas que nos ayuden a surfear esta enorme ola, que nos puede llevar a una isla paradisíaca o a una isla desierta poblada por bots. Nosotros decidimos. Todavía estamos a tiempo.
¿Vosotros qué opináis? ¿Creéis que hacen falta leyes para regular el uso de IA? ¿Qué normativas os gustaría ver implementadas?
Imagen de portada | WilliamCho vía Pixabay
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