Kintoki, el One-Shot perdido de Akira Toriyama

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No es ningún secreto cuando decimos que Akira Toriyama cada vez dibuja menos. Desde que terminó Dragon Ball todo se ha limitado a pequeñas historias cortas de un tomo o dos. Quitando Nekomajin, una especie de auto parodia dragonbolera, el resto de mangas se pueden contar prácticamente con los dedos de una mano. Uno de ellos es Kintoki, un one-shot o historia corta que publicó el maestro, allá por el año 2000 en la Weekly Shonen Jump.

Kintoki, el chico de los ojos dorados y la adivina que llegó de Venus

Kintoki es un manga que se realiza en la época en la que Akira Toriyama empieza a dar un giro a su estilo de dibujo. Pasa de los trazos más finos y puntiagudos a unos diseños en los que se suavizan mucho las curvas, se eliminan detalles y se aumenta el grosor de la línea. De entrada, puede parecer que Toriyama se haya vuelto un poco vago, aunque el autor siempre ha dicho que Disney es una de sus grandes influencias, así que en cierta manera podría considerarse una evolución lógica según sus propios cánones estéticos.

Pero dejando esto de lado, el manga como tal, lleva el sello marca de la casa por todos lados. Toriyama en su máximo exponente. Y esto tampoco creáis que tiene que ser algo bueno –o malo- necesariamente.

Esto lo he visto yo antes en alguna parte…

Kintoki es la típica historia corta de Akira Toriyama. Para ello cuenta con todos los elementos necesarios. Por un lado, tenemos a Toki, un chico del desaparecido clan Aurumoculi. Por el otro, tenemos a Merulusa, una adivina nativa de Venus. Resulta que la chica se mete en problemas, pero ahí aparece Toki a echarle una mano, y listo, ya tenemos a Goku y a Bulma Toki y a Merusula listos para vivir una divertida aventura llena de humor y un poco de artes marciales.

Akira Toriyama, ese gran storyteller…

El diseño de los personajes y la ambientación tienen algunas reminiscencias a Dragon Quest, aunque el protagonista, Toki, me recuerda más a una especie de Son Gohan en Super Saiyan 2 con las cejas del Super Saiyan 3. Otro dato curioso en cuanto a diseño de personajes es la inclusión de un personaje con un parecido más que razonable a cierto Doctor de la Red Ribbon.

El señor de la derecha me recuerda a alguien…

En las escasas 30 páginas que dura esta historia corta hasta podemos ver una pequeña escena de lucha, donde apreciamos el arte que tiene Akira Toriyama para coreografiar peleas y utilizar planos y perspectivas muy dinámicas. No sabe nada el jodío.

En definitiva, una historia inofensiva que no lleva a ninguna parte, principalmente por su corta duración, pero que divierte y cuenta con todos los ingredientes para que los fans del mangaka sacien su sed de nuevo material, al menos durante un rato.

La manera más efectiva de entrar en escena: apareciendo en el último momento y poniendo cara de malote

Después de este Kintoki, y Nekomajin, el autor apenas ha dibujado muchos más mangas. Tenemos Sand Land, Cross Epoch, Jiya y el más reciente Jako, este último del año 2013. Parece que ahora prefiere dedicarse a escribir guiones para Dragon Ball y poco más. Kintoki, sin embargo, tiene un final tan abierto que invita a la continuación, y podría ser una historia de la que realmente merecería la pena saber más.

Tranquilamente podría haberse convertido en otro Dragon Ball, si Toriyama tuviera 30 años menos y no estuviera ya hasta los mismísimos del ritmo de trabajo de las editoriales y los mangakas en Japón.

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